Nueve razones por las que elegir Ghibli frente a Disney

¿Pepsi o Coca-Cola? ¿Barça o Madrid? ¿Disney o Pixar? Realmente, esta última pregunta dejó de tener sentido en 2006, cuando la todopoderosa Disney, consciente del aumento de popularidad del estudio de animación Pixar, decidió comprarlo por 7.400 millones de dólares. Aun así, cualquiera de estas dicotomías es falsa desde que existe la percepción de que sólo hay dos alternativas para cada cuestión.

En realidad, no puedo decir que no me guste Disney. Me he criado con Disney, he crecido con Disney, canto hasta desgañitarme las canciones de Disney (tengo una de ellas de tono del móvil) y disfruto como una niña cuando ponen una de sus películas en la televisión, aunque la haya visto quinientas veces, sin exagerar. Sin embargo, cada vez me molesta más la sensación de que este gigante no deja que se desarrollen sus posibles competidores. O, por lo menos, los que aún no se han puesto al alcance de su talonario.

Podría hablar de DreamWorks, tan denostada e infravalorada en los Óscar siempre que se cruza con la factoría de princesas. Pero no. Hoy toca hablar de Ghibli y, en especial, de las películas del director Hayao Miyazaki.

Totoro se convirtió en el logotipo de Studio Ghibli

Ghibli apasiona, atrapa, inspira y demuestra que hay vida, no sólo fuera de los límites de Disney, sino del cine norteamericano. Y esto es algo que los propios estadounidenses saben también, de hecho, las películas del estudio japonés son una fuente de inspiración para los de la lamparita.

Antes dije que había crecido con Disney y es cierto. Pero no es menos cierto que, si hay que madurar, mejor que sea con Ghibli. Las películas animadas del estudio de Mickey, sobre todo las anteriores a Mulán, que ya por lo menos coloca a la mujer en un personaje diferente al usual, son meras dulcificaciones de unos relatos ya curtidos por la tradición, salidos de la pluma de buenos escritores.

Y ya que estamos aquí, ¿en qué supera Ghibli a Disney?

 

LA ANIMACIÓN

Hasta 2013, año en el que Miyazaki anunció una retirada poco duradera (por suerte), el director no permitía que sus películas tuvieran más de una décima parte de animación digital. Esto hace totalmente reconocibles sus producciones, desde Heidi y Marco hasta El viento se levanta. Cómo incide la brisa en un prado de hierba, la forma de las nubes o la expresividad de los personajes son algunas de las características que te hacen identificar rápidamente las películas del estudio nipón, ya que no se parecen a nada conocido. Esto, que también le pasaba a en sus primeros años, lo ha ido perdiendo Disney paulatinamente, a medida que ha ido introduciendo la tecnología en detrimento del trabajo humano.

 

LA MÚSICA

Hans Zimmer, Alan Menken, Danny Elfman, John Powell… Son nombres que nos suenan a todos. Sin embargo, no reconocemos tanto el nombre de Joe Hisaishi, compositor de música contemporánea y director de orquesta, que se ha encargado de ponerle banda sonora a 9 de las películas de Miyazaki. Su peculiar sensibilidad y la simbiosis que logra con la imagen en los largometrajes en los que trabaja, lo hacen imprescindible en un cine de animación que no tiene que recurrir a las canciones para que el espectador recuerde su elegante aportación.

 

LAS HEROÍNAS DE GHIBLI

Uno de los puntos fuertes del estudio, del que más se ha hablado y que más diferencia a los japoneses de los norteamericanos, es el lugar que ocupa la mujer en el argumento de las películas. Teniendo muchísimos detalles discutibles en temas de feminismo, se agradece que la mayoría de las protagonistas de las cintas sean mujeres. Y no se queda en la mera presencia, sino que las convierten en verdaderas heroínas. Estas mujeres se desarrollan y maduran en un argumento que sus personajes soportan casi en su totalidad y donde el tema romántico es un mero complemento o, directamente, no aparece.

Chihiro (El Viaje de Chihiro), Nausicaä (Nausicaä del Valle del Viento), Fio (Porco Rosso), Sophie (El Castillo Ambulante), San (La Princesa Mononoke), Nicky (Nicky, la aprendiz de bruja) o Sheeta (El castillo en el cielo) son algunos ejemplos de que un personaje femenino puede tener la suficiente fuerza, sin que chirríe a un espectador no acostumbrado a ello, para no necesitar de un alter ego masculino que lo apoye o le dé su aprobación. Son guerreras, valientes, interesantes y completas. Algo de lo que debería aprender la todopoderosa Disney, anclada en una corriente que relega a los personajes femeninos a un lugar pasivo que necesita de un “rescate”. Además, las relaciones entre las mujeres de Ghibli, suelen ser de admiración o colaboración, nada que ver con la rivalidad u hostilidad que muy a menudo nos presenta el cine.

 

EL PACIFISMO

El viaje de Chihiro ganó en 2002 el Óscar a mejor película de animación. Sin embargo, Hayao Miyazaki no fue a recoger dicho premio en protesta por la invasión de Irak por parte de Estados Unidos. Esta misma filosofía se ha volcado en numerosas ocasiones en los largometrajes del director y del Studio Ghibli. La tumba de las luciérnagas de Isao Takahata, Nausicaä del Valle del Viento y El Viento se levanta son quizá las películas en las que esto se ve más claro. Usando como excusa historias fantásticas, el leitmotiv pacifista aparece una y otra vez trasladando al espectador la crudeza de la guerra, sus consecuencias y, sobre todo, poniendo en evidencia lo acostumbrado que está el ser humano a ella.

 

ECOLOGÍA

De una forma muy parecida al desarrollo del tema pacifista, en la mayoría de los largometrajes de Miyazaki es manifiesta la defensa de la vida natural. Aunque es más habitual que el anterior, este asunto se ve muy claro en Mi vecino Totoro y en La Princesa Mononoke.

El personaje de Totoro, de hecho, es un espíritu del bosque que aparece para mantener la infancia intacta de unas niñas en medio del drama familiar. Así se realiza una conexión tácita y eficaz entre la inocencia de los niños y la bondad de la naturaleza. Mucho más claro es el caso de La Princesa Mononoke, donde literalmente existe una guerra abierta entre los animales, liderados por San, y los hombres de la ciudad del hierro. A través de una fábula, el Studio Ghibli hace un llamamiento al equilibrio y el respeto entre el ser humano y la Tierra.

 

MITOLOGÍA JAPONESA

Si algo caracteriza las películas del estudio japonés es la aparición de elementos de la mitología del país nipón sin ningún tipo de complejos. Podría parecer que esto dificulta la lectura del mensaje subyacente a los occidentales. Quizá sea así y los japoneses sean capaces de sumergirse con mucha más facilidad en la historia que quieren contarnos (aparte de la obvia pérdida de información que supone la traducción del guion de un idioma a otro). De cualquier manera, no es algo que esté reñido con su disfrute, ni muchísimo menos. Es más, personajes como Totoro, los kodama, los susuwatari o los chibidomo se han quedado en la memoria colectiva como algo inherente a las producciones de este estudio.

El arte, la filosofía, el folclore y las tradiciones de los países orientales difieren mucho de los occidentales. Es de agradecer que Miyazaki y su estudio nos acerquen un poco más a todo ese mundo tan desconocido y nos meta el gusanillo de la curiosidad por aprender de él, de una manera tan cálida y progresiva.

 

PELÍCULAS PARA ADULTOS (que los niños adoran)

Tendemos a identificar el cine de animación con el cine para niños, algo que no ocurre en Japón, ya que es un gran consumidor de este tipo de cine en todos los rangos de edad. Por esto se ha tachado la producción de Ghibli de aburrida, pesada o complicada “para ser animación” o, en las ocasiones en las que el público objetivo sí eran los más pequeños, de “demasiado infantil”. Es cierto que hay alguna cinta, como Ponyo en el acantilado, Mi vecino Totoro o Nicky, la aprendiz de bruja, que pueden parecer más ingenuas de lo habitual. Aun así, lo que hace realmente buenas estas historias es la doble lectura que es posible hacer de cada una de ellas. No depende tanto de la ingenuidad o seriedad del filme, sino más bien de cuál de las dos interpretaciones está más accesible al espectador y cuál de ellas requiere un poco de reflexión tras el visionado.

 

GHIBLI NO ESTÁ EN VENTA

Cuentan que Disney (encargado de la distribución de las películas de Ghibli en EE.UU. por aquellos tiempos), al intentar replantear la longitud del metraje de La Princesa Mononoke (2 horas y 15 minutos), recibió en sus oficinas una katana con el mensaje “sin cortes”. Esto da una rápida idea de cómo actúan y de la seguridad que tienen en su trabajo porque saben que está bien hecho.

Ghibli no intenta satisfacer al mercado, no quiere camelar al consumidor; ellos proponen lo que tienen y admiten al público que lo acepta. No hacen concesiones.

Sin ir más lejos, en enero se estrenó en España La tortuga roja, dirigida por Michael Dudok de Wit y último filme del estudio. ¿Y qué tiene de especial esta película? La ausencia de diálogos. La tortuga roja no ha recibido una sola crítica negativa, porque es imposible decir de ella algo que no sea “hermosa”, “fascinante” o “preciosa”. ¿Se atrevería Disney a hacer algo así hoy?

 

GHIBLI Y EL ARTE

Ver una película de Studio Ghibli es un ejercicio parecido a ver una obra de arte en un museo. Hay que observarla, degustarla, reflexionarla y disfrutarla. No están pensadas para pasar un “buen rato”. Es buen cine, del mejor, y el cine de calidad se aprehende, se asume y te cambia.

 

By Ktres

Los vírgenes, la última amenaza de la natalidad en Japón

La timidez, el porno y la precariedad laboral envejecen a la población nipona

La búsqueda de los causantes del descenso de la natalidad en Japón se ha convertido en una obsesión nacional y los últimos sospechosos en la lista, según una encuesta oficial, son los hombres y mujeres que avanzan por la vida sin haber probado nunca el sexo. Según el Instituto Nacional de Investigaciones sobre Población y Seguridad Social, organismo que examina tendencias de vida para proyectar políticas sociales, más del 40 por ciento de los japoneses y japonesas entre los 18 y los 34 años son vírgenes.

Los castos nipones no están orgullosos de serlo y casi todos desearían tener una relación, según la encuesta. Los vírgenes se suman a los “herbívoros”, parientes cercanos del metrosexual en su exquisitez para vestir, inteligentes y amables, pero reacios a iniciar cualquier relación personal. La etiqueta fue acuñada en 2006 por la escritora Maki Fukasawa para catalogar hombres con un interés moderado en el sexo y más pasivos que sus antecesores a la hora de buscarlo.

“Con mis amigas nunca se ha planteado (un encuentro sexual) pues valoro mucho su amistad” afirma K.K., un elegante empleado de 32 años calificado por sus amigas de herbívoro y que recuerda su última relación carnal como algo remoto. Quisiera formar una familia para contribuir a la escasez de mano de obra que se avecina pero las condiciones, explica, no terminan de darse.

 

La evolución del macho nipón hacia patrones de conducta menos agresivos es una constante en los abundantes estudios sobre la crisis demográfica iniciados tras el estallido de la burbuja económica de los años ochenta.

Preocupado por la previsión de que la población japonesa se reducirá en un tercio en 2060 y para 2100 será de 49 millones de personas, de los 126 millones actuales, el actual primer ministro, Shinzo  Abe, anima a la juventud a formar familia y reproducirse.

Pero la precariedad laboral que desplaza al empleo vitalicio desde finales del siglo pasado y el miedo a un futuro con magras pensiones, reduce en las nuevas generaciones la esperanza de casarse, tener hijos, casa propia y hasta de comprar coche.

Otro colectivo recurrente en los informes sobre la libido menguante es el de los otakus, chicos que canalizan su sexualidad hacia las adolescentes con voz de lactante y pechos enormes que pueblan ciertas películas de Anime. Además de compartir con el japonés promedio la fuerte timidez y el carácter empollón, el otaku es presa fácil de la tenaz industria pornográfica local que se jacta de satisfacer cualquier gusto sexual por novedoso que pueda parecer.

En este panorama sufren también las relaciones a corto plazo. M.T., una atractiva empleada de una editorial en Tokio, lleva dos años sin tener un novio o amante y asegura que “mucha gente no quiere ni intenta hablar con los demás. En el metro, el ascensor, en la calle y hasta en los bares, todos miran su móvil”.

La contraparte del fenómeno es que las parejas homosexuales ganan derechos y la mujer sufre menos presión social para casarse. La lucha por la igualdad avanza, muy lenta pero sin pausa, y la independencia económica es una realidad para más mujeres hasta el punto de que muchos analistas anticipan un Japón en manos de “carnívoras” que toman la iniciativa y animan a los hombres a reproducirse.

Sin embargo, M.T., la guapa editora, recomienda cautela y cuenta el caso de una amiga suya recién regresada de México que quiso entablar conversación con un chico en un bar preguntándole sobre la copa que estaba tomando. La respuesta fue: “¿Es esto para una revista o para un programa de televisión?”.

By Ktres

 

 

¡WTF! Los 7 animes más extraños que vas a ver en tu vida

El anime es un género que se especializa en ofrecernos nuevas estructuras de narración e historias que difícilmente encontraremos en otros medios. El estilo artístico de la animación japonesa se presta para explorar y experimentar en los campos más escondidos de la mente humana, a veces con excelentes resultados pero otras veces…

… con productos totalmente estrafalarios, hay que decirlo sin reparos.

Muchos de los animes que conforman el siguiente listado son obra de la más retorcida creatividad, desde chicas durmiendo hasta heces parlantes, pasando por el arte de hornear pan y el mundo de los sueños.

¿Quieres conocer los 7 animes más extraños de la historia?

#7 Yakitate Japan

Hay animes sobre fútbol, hay animes sobre baloncesto, hasta hay animes sobre ping-pong, ¿qué nos falta?

Ah sí, un anime sobre cocinar pan…

 

#6 Unko-San

Literalmente significa Sr. Heces, y sí, es un anime sobre el mundo de las heces (materia fecal).

Un anime sobre la caca, ¡WTF!

 

#5 The Tatami Galaxy

A diferencia de los animes nombrados hasta este momento, The Tatami Galaxy es una mini serie que realmente vale la pena ver. De todas formas, no quita que sea una de las cosas más extrañas que puedas llegar a ver en tu vida.

 

#4 Moyashimon

Moyashimon es un anime sobre un niño que puede ver y comunicarse con los microbios. Creo que no hay nada más para agregar…

 

#3 Midori Days (Midori no Hibi, como la conozco yo …)

Seiji es un chico normal y solitario. Bueno, “normal”. Digamos que lo más normal que se puede teniendo a una mini mujer llamada Midori anexada a su brazo… literalmente.

 

#2 Paprika

Esta película creada por Satoshi Kon nos muestra la anarquía dentro de los sueños, por lo que no se escatima en elementos estrafalarios, delirantes y bizarros. Recomiendo verla.

 

#1 Sleeping With Hinako

Y en el número uno tenemos al clásico de clásicos de los anime más WTF que vas a ver en tu vida. Se llama Sleeping With Hinako y se basa exactamente en lo que dice su título, es decir, 46 minutos viendo a Hinako dormir. No recomiendo ver esto.

 

Hasta aquí un breve repaso por los animes más extraños, ¿qué otros animes bizarros has visto en tu vida?

By Ktres

Moe

Hace bastante tiempo que llevo pensando sobre un tema bastante interesante “hay algún género que es mejor que otro”. Bien, si es posible voy a intentar explayarme en mi respuesta BUjjajaja ..gomen por la risita -_-¡

Sin duda hay algo que debemos aclarar desde el principio, es que ningún género vende igual, aunque sea muy típico debo nombrar el género MOE uno de los géneros q veo regularmente para refrescar. Para mí el moe puede diferenciarse es dos maneras diferentes:

  • Las que utilizan una estética moe. Usando tonos pastelosos, con personajes “kawaii”.

Las que utilizan la estética antes mencionada y le suman una historia y unos personajes que en mi opinión pueden ser clasificados como moe. Teniendo personajes muy niños con una historia muy melosa.

¿Y por qué nombro a este género? Fácil, simplemente este género vende a grandes masas, los fans del manganime aman está estética y sus historias, lo que pasa es que para mí ya ha caído en el enorme pozo de lo que llamamos CLICHÉ. Si hay algo que tienen los moe son personajes monos y risueños, pero esto ha creado unos estereotipos, y por eso te puedes encontrar nueve lolis (no te metas con ellas) con aspectos diferentes, pero sus personalidades son una copia detrás de otra. ¿Pero entonces estás diciendo que el moe es malo? Para nada, hay algunas series que me encantan (Made in Abyss, Shoujo Shuumatsu Ryoko, Kobayashi Chi No Maid Dragon, Acchi Kocchi, etc.…), pero esto no quita que la gran mayoría de los animes sean una copia de los anteriores colapsando en que rechaza la originalidad, ¿A lo que quiero llegar con esto? Los productos como el moe están hechos para ganar dinero, y con esto no digo que ganar dinero sea malo, es más de algo tendrán que comer los creadores de dicho anime, pero creo que todo el mundo prefiere un anime que no está hecho solo para ganar dinero, que está buscando mostrarte algo que te haga reflexionar de alguna forma

¡Géneros muertos!

Este posiblemente sea el punto más triste que debo comentar, y sí, hay géneros muertos, aunque exactamente no, porque hay algunas veces que los planetas se alinean y nos dan estás oportunidades de ver animes con dichos géneros, pero la cantidad con la que se producen y llegando más allá, la gente que los consume es lamentablemente bastante poca. Géneros cómo Mecha o Space Opera no son ni de lejos lo que llegaron a ser un día,

Mi opinión

Fácil, mi respuesta a esta está pregunta de ¿Hay géneros que son mejores que otros? Es NO, no considero que sólo por encasillarse en una etiqueta, un género puede ser mejor que otro. Aunque a mí personalmente no me guste el moe tanto, no lo odio o intento transmitir ningún tipo de sensación negativa hacia estos animes, siempre que pueda disfrutar de un anime que me llene o que me haga reflexionar de alguna forma, lo seguiré viendo, no sólo por calidad sino por disfrute propio. Monogatari es mi ejemplo más claro, este anime no usa el moe directamente pero personajes como Shinobu o Hachikuji son la estética más moe que te puedes encontrar, Monogatari tiene un gran base de echii, cosa que necesita para vender a los fans del anime más pervertidos o inmaduros que te puedes encontrar, pero a su misma vez tiene un gran apartado y su estilo más característico con sus extensos diálogos cosa que utiliza con los fans más interesados y que quieren ver una obra más allá de su animación e historia esto demuestra que el productor no quiere contar una historia, si no que quiere que los espectadores sean felices con un contenido comercial que no le hace daño a nadie.

Conclusiónnnnnnnnn y opinión personal…!

Finalmente, considero que NO hay géneros superiores que otros, aunque siempre podemos ver los géneros que nos gusten más, y disfrutarlos. Eres más fan del anime porque te guste ver una historia desarrollándose bien con personajes buenos y objetivamente bueno en vez de solo quererle verle los pechos a la chica anime de turno. NO, simplemente esté primero más desarrollado y sabrá lo que es un anime bueno y malo. No hay que olvidar ver animes de distintos géneros para tener una versión más grande de lo que es este mundo llamado anime.

¡Sin más que decir espero que me pongan su opinión OK! OwO

By Ktres

Todo Tiempo Pasado fue Mejor

El anime ha cambiado mucho desde sus inicios. En Japón se empezó a animar a inicios del siglo XX. Se transformó en un negocio después de la II Guerra Mundial y en una industria durante los años 80. Los 90 fueron la edad de oro y ahora es un fiasco.

Antes de que me quieran asesinar los amantes del anime del siglo XXI aclaremos algunas cosas. Hay anime magnífico hoy en día, excelente desde todo punto de vista. No soy una persona que se quedó estancada ni me estoy dejando llevar por el factor nostalgia para hacer estas afirmaciones, las razones van más allá.

Una de las primeras es que la gran mayoría de los realizadores de anime hoy en día no tiene experiencia de vida real. Por esa razón gran parte del anime actual es una colección de estereotipos y convenciones basados en una serie de fantasías alejadas de la verdadera experiencia humana significativa.

El propio Hayao Miyazaki lo dijo en enero: “Algunas personas pasan su vida solo interesados en sí mismos. Casi toda la animación japonesa es producida con muy poca base en observar a gente real ¿Sabes? Es producida por seres humanos que no pueden soportar ver a otros humanos”.

Repito, no es que mire con desdén a todo el anime actual, pero ciertamente me preocupa que en la envejecida sociedad japonesa los nuevos creadores de anime carezcan de un mínimo de vida en la que inspirarse para sus obras. Más aumenta mi preocupación cuando Miyazaki se retira, Ghibli está al borde de cerrar, un genio como Satoshi Kon murió a destiempo y muchos otros grandes están cada vez más viejos, cerca del retiro o ya no les quedan ideas en la sesera.

 

 

1995-2004 > 2005-2014

Sería injusto e incómodo obviar al milenio del todo. Entonces hablaré de los últimos 20 años, divididos en dos décadas. El anime entre 1995 y 2004 es claramente superior a la mayoría del anime producido entre 2005-2014.

Culpen al abuso del moe, al excesivo uso de personajes estereotipados como las Yandere, Kuudere, Tsundere y todos los dere que se les ocurran. Culpen al abuso de la animación barata de países del sudeste asiático, culpen al fenómeno de El Niño o a lo que quieran, esa es la cruda realidad.

Sí, lo sé, hay excepciones notables. Hay anime superlativo producido entre 2005 y 2014, de eso no hay duda alguna, pero por cada obra de arte hay toneladas de porquería ¿La razón? La producción en masa. Entre más series salgan al año por simple lógica, más serán las malas que las buenas y parte de la culpa la tiene lo exitoso que se ha vuelto el anime en el mundo.

¿Por qué? Simple. Todos quieren una pieza del pastel y no les importa sacar algún anime con una idea mal cocinada o una adaptación pobre de un manga excelente, con tal de aprovechar lo antes posible el filón y meterse un dineral.

 

Los 90 eran tiempos más sencillos. El anime había empezado a crecer en los 70, en los 80 empezó a dejar de ser una cosa de un nicho, para adquirir reconocimiento y arrancando los 90 empezó a convertirse en un boom gracias a dos series: Dragon Ball Z y Saint Seiya.

Pero conforme fue avanzando la década alcanzó un nivel superlativo en cuanto a las producciones. La creatividad abundaba, los temas se diversificaron, las estrellas se alinearon y empezaron a salir toneladas de buenas series. No por nada las ventas de manga se dispararon y las licencias de anime se volvieron la gallina de los huevos de oro.

Repito, hay grandes animes hoy en día, pero si en la década pasada 3 de cada 10 que salían en un año era bueno y entre cada 10 buenos uno era una obra maestra, hoy en día 1 en 10 es bueno y cada 30 buenos hay una obra maestra. ¿Las razones? Son estas:

1.- El diseño de personajes era superior: En el anime siempre hay personajes que parecen calcados de otros, toda era tiene ese mal. Pero entre 95 y 04 había una gran variedad de estilos de dibujo y personajes, que tenían, sobre todo, proporciones más humanas. Sé que eso depende del dibujante y que hoy día hay grandes artistas, pero muchos personajes simplemente lucen anoréxicos. Sé que hay excepciones, pero muchos personajes no tienen proporciones humanas, parecen aliens. Para aclarar, lo que más molesta es que muchas series tengan un diseño que es una copia, de una copia de otra copia. Algunos autores clásicos hacen mofa de ello en sus propias obras, como Rumiko Takahashi, pero cuando la enorme mayoría de los dibujantes dibujan con esa estética moe ya cansa.

2.- Guiones que tenían sentido: 

En aquella época los guionistas se tomaban más el tiempo de cocinar bien sus historias. Tenían una idea clara de lo que querían en sus cabezas y lo ejecutaban de la mejor manera posible. En cambio, ahora vemos como muchos animes inician con premisas interesantes y se van al mismísimo demonio en un punto y ya no parecen la misma historia o los personajes se vuelven odiosos. Es también una cuestión de saber cuándo parar, ese mal ocurre de siempre, historias que se extienden demasiado, pero ahora tenemos otro problema, historia que duran demasiado poco y lucen apresuradas.

 

3.- Personajes realmente humanos: Como dije antes, para crear historias sobre humanos hay que vivir. Hay que saber dotar de profundidad o de contexto incluso al más banal de los personajes. Incluso Goku era capaz de mostrar un rango amplio de emociones sin tener que ser categorizado en un estereotipo absurdo. Misato en Evangelion o Faye en Cowboy Bebop eran mujeres complejas, que podían ser reales, no como el detestable prototipo de Yuno Gasai. Hoy en día casi todos los personajes son unidimensionales, no es que tienen una actitud que puede ser llamada defecto, como el carácter tsundere o yandere, por poner ejemplos, sino que toda su personalidad está construida alrededor de esa característica.

4-Personajes memorables: Los reto. ¿En diez años cuantos personajes de los animes actuales tendrán carácter de leyenda entre la comunidad otaku? ¿Cuántos de los protagonistas o secundarios de los animes actuales son realmente memorables? Ahora muchos personajes parecen un rehash de algo que vimos antes y la culpa, de nuevo, es de la masificación y la falta de humanidad. Si salen un millón de anime ya hemos visto miles de variantes de los mismos personajes y eso cansa. Hay excelentes personajes, como ya dije, pero ahora el anime es más una cosa de usar y descartar. Paso el año, olvidadas las series. Todo son modas de la temporada, como las canciones de verano que son un éxito un año y luego pasan sin pena ni gloria.

5-Había más libertad creativa: Hoy en día, por requerimientos de la industria, se produce anime con fórmulas más que probadas con la intención de generar éxitos seguros ¿Si algo sirve por qué cambiarlo? En la década pasada había más obras que tomaban el riesgo. Aún las hay, pero la industria está cada vez menos dispuesta a arriesgar su dinero. También diría que había más creatividad y usaré a un genio probado: Shinichiro Watanabe. Cowboy Bebop-Samurai Champloo > Space Dandy-Zankyou no Terror ¿Sí o no?

6-Mejor animación: Algunos saltarán a hablarme de las mejoras técnicas, de las increíbles paletas de colores brillantes y de secuencias memorables y tendrán razón, pero algo cambió. La animación se encareció. Hoy en día mucha de la animación principal no se hace en Japón y el resultado en muchos casos es vomitivo. En la década pasada había más balance en la calidad de la animación a lo largo de la serie, ahora se la reservan para los primeros dos capítulos y luego es un asco.

7-Había mejores películas y OVAS: Incluso Ghibli era mejor en esa era y seamos honestos. Ghibli, que siempre es bueno, era mejor entre el 95 y el 2004. Mononoke, Chihiro y Howl, las favoritas de la mayoría de los fans de Ghibli. Os reto a nombrar una producción posterior a 2004 que tenga un ápice del reconocimiento y calidad de esas tres. Lo mismo con las OVAS, que ahora son casi una burla, si se comparan con las OVAS de Rurouni Kenshin o Macross Plus.

 

8 -Mejor afición: No quiero herir más susceptibilidades de las que ya he herido. Pero mucha de la causa de lo que pasa hoy en día es su culpa, fanáticos. Sí, los señalo. Su amor desmedido por sus obras favoritas los ciega al resto del universo y tratan de imponer sus criterios por sobre los de toda la humanidad. Antes nos interesaba que el anime llegara a más gente y fuera respetado, ahora ustedes se sienten elegidos de Dios por ver anime.

Pero al final del día a veces me reconcilio con la humanidad, cuando veo Full Metal Alchemist: Brotherhood, Baccano, Durarara!!, Shingeki no Kyojin, Deathnote en su momento, Bakuman, Code Geass aunque deteste el arte, Kuroko no Basket, Tengen Toppen Gurren Lagann, Steins;Gate y tantas otras grandes obras. Tantos grandes filmes y grandes momentos que nos ofrece el anime actual. Pero es una pena, hay que separar el trigo de la paja con demasiada frecuencia. ¿Qué opinan ustedes?

Nótese ese detalle, es un artículo de OPINIÓN. Son libres de diferir y comentar, NADIE será censurado y no lo tomen personal. Lean con calma y cabeza fría. Este artículo evalúa la industria como un todo, no series específicas. Hay obras que en 10 años serán recordadas como grandes clásicos y son de esta era, eso nadie lo niega. El punto es: entre más se produzca, saldrán más productos de baja calidad. Entre más nos conformemos con poco, menos nos darán en términos de calidad. El título de este artículo no es una verdad absoluta, sino un gancho, para incitarlos a leer y a debatir.

 

By Ktres

Otaku vs Akiba-Kei

Cuando se dice Otaku, se refiere específicamente a “persona con aficiones obsesivas”, que puede aplicarse a cualquier tema o campo, pero generalmente es usado para el fandom del anime y el manga. Si tenemos en cuenta occidente, el término vendría siendo una variante de Friki o Nerd, pero con una mayor connotación despectiva. El origen de los Otakus se remonta a los finales de los años 80, por esta época la mentalidad de los hombres poco atléticos y no atractivos consistió en trabajar para académicos con la perspectiva de obtener un buen trabajo y casarse, sin embargo, esto cambió para quienes no tenían confianza en sí mismos o carecían de lo necesario para relacionarse con la sociedad, ya que mantenían en sus mentes que no serían capaces de tener éxito en esta. La pérdida de esas metas, dio lugar a un nuevo interés, y a un estilo de vida que giraba totalmente alrededor de esos nuevos intereses, fomentando de esta forma la creación de la subcultura Otaku. La obsesión rechazó a otros jóvenes e hizo del anime un medio para estudiantes impopulares. Como se expandieron en el Comic Market llegarían a ser identificados como Otakus, y adoptarían el término como auto confirmación e irónico en sí mismo en la búsqueda de una identidad colectiva. Desde sus inicios, la palabra en sí se utilizaba despectivamente, sin embargo, todo empeoró en 1989 en el caso del “Asesino Otaku” (el asesino era Otaku), el cual llevó al fandom de una manera muy negativa a llamar la atención.

Sin embargo, no todos los que veían anime lo hacían por la misma razón o lo tomaban de la misma forma, con el objetivo de diferenciarlos aparecieron los denominados Subtipos, entre ellos se encontraba el denominado Akiba-Kei. Literalmente significa “estilo Akihabara”, debido a que hacía referencia al popular distrito de Tokio. La característica distintiva de los Akiba-Kei es la cultura Pop y los videojuegos. En un principio el término se usaba mayormente para las personas que eran grandes conocedoras de Akihabara y habían sido testigos de los cambios que esta había dado a lo largo de su historia. En la actualidad, se usa para aquellas personas que gustan del anime y el manga, pero que a diferencia de los Otakus tienen una vida oscial activa, tienen otros intereses además del anime y el manga, sin embargo, no quiere decir que no formen parte importante de su vida, pero que no por eso descuidan su trabajo, relaciones con amigos, la familia, sus estudios, etc.
Los Otakus son personas a las que no puede importarle menos su aspecto físico, trabajan sólo para satisfacer sus necesidades con su obsesión, ya sea anime, manga o cualquier otra cosa. Son personas que viven sólo por para su afición. Psicológicamente no están bien, razón por la que en Japón usualmente son acusados de algún crimen.

Entonces la pregunta es: ¿Por qué entonces utilizamos este término para referirnos a los fans del anime?, la respuesta es sencilla, por la misma razón de que utilizamos Friki o Nerd como si fuera lo más normal del mundo. Ve a cualquier otro país y dile Friki al primero con pinta de roquero que te encuentres por la calle, lo menos que te puede pasar es terminar con una bota en la cara. Y aunque los aficionados occidentales han tomado la palabra Otaku como algo neutro, la realidad es que la misma es estrictamente y solamente discriminatoria. Sin embargo, Akiba-Kei hace referencia a los que están relacionados con la subcultura Otaku, pero sin las connotaciones negativas del mismo.

(citado de la edición #12 de la revista Akiba No Sekai)